Jacent Penumbra

Jacent Penumbra

miércoles, 9 de octubre de 2019

RESUM PROCESSÓ CÍVICA 2019 (9 d´octubre 2019)

Les tres Confraries descendents de la Minerva: Sant Sepulcre, Davallament de la Santa Creu i Confraria de la Soledat hem participat junt amb altres associacions de Carcaixent en la Processó Cívica programada per l´Ajuntament per a la commemoració del dia de la Comunitat Valenciana, 9 d´octubre.


Esta processó que ha arrancat des de el mateix Ajuntament i ha finalitzat en la Plaça d´Espanya davant de l´escultura del rei Jaume I, era encapçalada per un grup de Gegants i Cabuts  i la Colla de Dolçainers i Tabaleters La Murga de les Barraques. Els seguien un grup d´associacions carcaixentines i la Banda la Lira i Casino Carcaixentí. Tancava la comitiva la Corporació Municipal.
A l´arrivar a la Plaça Espanya ha tingut lloc una ofrena floral a l´estatua del rei Jaume I per part de totes les institucions participants. 


A continuació s´ha procedit a fer entrega del Diploma acreditatiu de Fill Predilecte de carcaixent al pintor i professor en Paulino Peris Guerola, el qual ha dirigit unes paraules d´agraïment al ajuntament i a tots els assistents,
L´acte s´ha tancat amb unes paraules de l´alcalde En Paco Salom recordant que esta festivitat conmemora la conquista de València, l´any 1238 per les tropes del rei Jaume I, amb el trasfondo de celebrar una data simbòlica com es la creació del Regne de València i la exaltació de l´identitat col.lectiva del valencians. 
Per a finalit-zar es disparaven 21 salves i la Banda Lira Carcaixentina tocava l´Himne de la Comunitat.

martes, 8 de octubre de 2019

CONOCIENDO A NUESTROS SANTOS: SAN LUIS BELTRAN (9 octubre 2019)

“Si tratase de agradar a los hombres no sería siervo de Jesucristo“. Esta es la frase que el dominico Luis Bertrán colocó en la puerta de su celda, en el convento de su ciudad natal, Valencia. Había regresado a España después de pasar 7 años como misionero en América y había acumulado suficiente sabiduría como para estar seguro de que no se puede contentar a todos.
San Luis Bertrán (o Beltrán) nació el 1 de enero de 1526 en Valencia, en una familia noble y profundamente cristiana. A los 16 años se fue de casa con la intención de llevar una vida mendicante.
Intentó entrar en el noviciado de los dominicos, pero a sus padres no les hacía gracia, así que el hábito blanco y negro de la orden de predicadores se hizo esperar hasta que cumplió los 18 años.
A pesar de caía enfermo con frecuencia, cultivó su vida espiritual con penitencias y vida austera, con largas horas de adoración ante el Santísimo y una vida transparente. Al cabo de tres años, en 1547, se convirtió en sacerdote.
Su fidelidad al carisma de santo Domingo de Guzmán le condujo de una manera natural a la formación de jóvenes que querían ser dominicos.
Cuando tenía 36 años viajó en un galeón a Nueva Granada, la actual Colombia, de donde es patrono principal. Allí se dedicó en cuerpo y alma a la evangelización y el reconocimiento de la dignidad de los indios y predicó a tribus de vida salvaje que intentaron asesinarlo varias veces.
Sin embargo, sus peores enemigos fueron algunos conquistadores a los que reprendía por sus injusticias con los indígenas y que intentaron matarle también.
Finalmente, tras consultar con el gran evangelizador dominico fray Bartolomé de las Casas, regresó a España y volvió a dedicarse a la formación de novicios.
Era un excelente consejero espiritual. Incluso santa Teresa de Jesús le consultó por carta sobre su costosa reforma del Carmelo.
Al cabo de tres o cuatro meses orando y ofreciendo sacrificios, le respondió: “Ahora digo en nombre del mismo Señor que os animéis para tan grande empresa, que El os ayudará y favorecerá. Y de su parte os certifico que no pasarán cincuenta años que vuestra religión no sea una de las más ilustres en la Iglesia de Dios“.
Luis Beltrán suscitó una gran admiración que, tras su muerte se convirtió en devoción popular. Muchos creen en sus milagros y prodigios, como el de acabar con duras sequías con su oración, lograr que un árbol diera frutos instantáneamente con una bendición, quedar inmune al veneno y los disparos con que intentaron asesinarle y amansar a fieras.
A los 55 años murió en su ciudad natal tras una larga enfermedad. Fue declarado santo en 1691 y su fiesta se celebra el 9 de octubre.
                          "San Luis Beltrán, apostol valenciano de los dos mundos"

domingo, 29 de septiembre de 2019

RESUM: FESTA DEL MIG ANY 2019 (28 setembre 2019)

Ahir dissabte 28 de setembre va tindre lloc la tradicional "Festa del Mig Any 2019" la qual va comenÇar amb la celebració d´una Eucaristia en la Parròquia de l´Assumpció oficiada pel notre consiliari el Rvnd D. Jose Miguel Peris Silla i en presència de la nostra imatge de Crist Jacent junt l´estendard de Crist Ressuscitat a l´Altar Major.















Ens acompanyaven la presidenta de la  l´Agrupació de Germandats i Confraries del Sant Sepulcre, Na. Rosa Santolària i representants de les Confraries del Sant Sepulcre de Xàtiva, Benifairó i el Sant Sepulcre del Port de Sagunt.
A continuació una romeria de gent encapçalada per la nostra banda visitava l´imatge de Crist Ressuscitat en el domicili de la clavària entrant Ana María Judas EspluguesEsta imatge havia segut depositada amb anterioritat en el domicili d´Ana, donat que pel seu estat i per a preservar-la, no eix ultimament en processó ni als actes habituals de la Confraría.  















Al mateix temps procediem al trasllat de l´imatge de Crist Jacent a l´adreÇa de la clavària entrant Mª Dolores Morant Ribes on deurà romandre durant el segon semestre de l´exercici 2019.
Després gaudirem d´un sopar de germandat al Casal de la Falla Joan XXIII preparat i animat per membres de la Confraria. Aquesta reunió va servir per fer el nomenament oficial de la nova Clavariesa Major de la Confraria, la nostra estimada germana Aguas Vivas Pascual Frías, la qual exercirà llavors de representació durant els actes de l´exercici 2019-2020. Aprofitem per a donar-li la enhorabona.
Durant el sopar la nostra Presidenta ens dirigia unes paraules  per agraïr l´assistència dels nostres amics de l´Agrupació així com la del nostre Consiliari D. José Miguel i la del Regidor de Festes D. Raimó Marí Jordà.
Per a tancar tots aquestos actes tingué lloc una rifa que es va celebrar gràcies a la col.laboració de botigues, empreses i famílies de Carcaixent.
Aprofitem esta oportunitat per agraïr a tots els membres i amics de la Confraria que han contribuït generosa i desinteressadament perquè esta celebració haja sigut possible, i esperem veure-vos de nou l´any que ve.

Salutacions.

viernes, 27 de septiembre de 2019

CONOCIENDO A NUESTROS SANTOS: SAN VICENTE DE PAUL (27 septiembre 2019)


Nace el 24 de abril de 1580 ó 1581, en Ranquine, cerca de Dax, en el S.O. de Francia. Tercer hijo del campesino Juan de Paúl y acostumbrado a trabajar diariamente desde muy joven llevando a pastar el ganado (ovejas, vacas, cerdos) descalzo y con humildes provisiones.
Vicente era un chiquillo despierto, y su padre lo envió a los 14 años al colegio de los franciscanos de Dax (a 5 kilómetros de Pouy), donde toma gusto por sus estudios y surge en él el deseo de abandonar la vida rural hasta el punto de avergonzarse de sus orígenes y de su mismo padre. «Siendo un muchacho, cuando mi padre me llevaba a la ciudad, me daba vergüenza ir con él y reconocerle como padre, porque iba mal trajeado y era un poco cojo». «Recuerdo que en una ocasión, en le colegio donde estudiaba me avisaron que había venido a verme mi padre, que era un pobre campesino. Yo me negué a salir a verle».
Después de cuatro años de estudios en Dax, marcha a la gran ciudad de Toulose. Su padre acaba de morir en 1598, mientras Vicente tenía 17 años, ha recibido ya la tonsura y las órdenes menores. Su padre le deja parte de la herencia para pagar sus estudios, pero él rechaza esta ayuda; prefiere valérselas por si mismo.
Para subsistir, enseña humanidades en el colegio de Buzet y sigue a la vez con sus estudios de Teología. En 1598 recibe el subdiaconado y el diaconado, y el 23 de Septiembre de 1600, en Chateau-l’Eveque, es ordenado sacerdote por el anciano obispo de Périgueux. «Si yo hubiera sabido, como lo he sabido después, lo que era el sacerdocio cuando cometí la temeridad de aceptarlo, habría preferido dedicarme a trabajar la tierra antes de ingresar en un estado tan temible,» escribirá mas tarde.
El obispo de Dax le ofrece una parroquia, pero hay otro candidato. Vicente renuncia, prefiere proseguir con sus estudios y apuntar mas alto: aspira a ser obispo.
En 1604 obtiene el doctorado en Teología. Se dirige a Burdeos y despues acude a Marsella.
En Marsella Vicente embarca para Narbona pero el barco es atacado por los turcos y  cae prisionero. Los años 1605-1607 son en realidad muy misteriosos. Se cuenta que fue vendido como esclavo en Túnez y estuvo al servicio de cuatro distintos señores: un pescador, un médico, el sobrino de éste y, por último, un cristiano renegado. Por fin, convirtió a su amo, se escapó llegando a Avignon y desde allí a Roma. Luego fue a París hacia el 1608.
En 1609, Vicente conoce a Pierre de Bérulle en el hospital de la Caridad, adonde ambos iban a visitar enfermos. Bérulle tenía una doble vocación: la cura de las almas y la fundación de un grupo de sacerdotes espirituales. El clero en ese momento estaba en un estado lamentable debido a las guerras de religión; a que los decretos del Concilio de Trento referentes a la formación de los sacerdotes no se cumplian (de lo contrario, Vicente no habría sido ordenado a los 19 años, ya que el Concilio exigía 25 años de edad mínima para la ordenación sacerdotal), etc... y además eran muchos los obispos que vivían como grandes señores, alejados de sus diócesis.
Se esta abriendo paso un nuevo movimiento y Bérulle trata de convencer a Francisco de Sales para que funde el Oratorio en Francia, el cual rechaza la oferta. Entonces éste, a instancias del Arzobispo de París, Henri de Gondi, fundará en 1611 el Oratorio de París, «una congregación de eclesiásticos en la que se practicara la pobreza, en contra del lujo; donde además se hace el voto de no pretender beneficio o dignidad alguna (en contra de la ambición de la época) y de dedicación a las funciones eclesiásticas, en contra de la inútil inactividad".

Párroco de Clichy
Bérulle deseaba que Vicente ingresara en el Oratorio, pero Vicente por diferentes razones no acepta, en cambio acepta la proposición de reemplazar en su puesto a un sacerdote que desea ingresar en el Oratorio; y de ese modo, en mayo de 1612, Vicente toma posesión de la parroquia de «Clichy la Garenne», a una legua de París. Se trata de una parroquia de 600 habitantes, de carácter semirural (habitada sobre todo por hortelanos donde Vicente se encuentra a gusto. Allí enseña el catecismo, repara el mobiliario de la Iglesia. Hace doce años que es sacerdote y es la primera vez que ejerce un ministerio sacerdotal.
Bérulle que sigue soñando con grandes cosas para Vicente, hace que lo nombren preceptor de la ilustre familia de Gondi, Phillipe de Gondi, sobrino del Arzobispo de París. Vicente llega allí en Septiembre de 1613: «Me aleje con pena de mi pequeña iglesia de Clichy», escribe a un amigo.
En esta época da algunos cursos y lecciones a los niños y lleva una vida palaciega en Montmirail, en Joigny, en París, en Folleville… Ya podía darse por contento. Sin embargo no era feliz. Durante los numerosos viajes de Gondi, vuelve a entrar en contacto con los campesinos y con las pobres gentes que viven en los dominios de la noble familia. Y se da cuenta de que el Evangelio exige la caridad radical.

Acontecimientos providenciales cambiaron su vida
A comienzos de 1617, visita Vicente a un moribundo en Gannes, en el distrito del Oise, cerca del palacio de los Gondi; aquel hombre, que tenía fama de ser un hombre de bien, reveló a Vicente unos pecados que jamás se había atrevido a confesar a su párroco, tanto por vergüenza como por amor propio. El moribundo que experimentaba una extrema soledad moral, que padecía la noche, el frío y la imposibilidad de hablar con Dios; era un hombre cerca de la muerte sin haber encontrado una mirada sacerdotal lo bastante dulce y lo bastante humana para poder salirse de sí mismo y atreverse a creer en la ternura de Dios. He ahí la vocación de Vicente: la ternura. Su corazón ha sido tocado. Quería ir a los campos mas remotos a expresar a todos los que se sienten perdidos que existe un Dios de ternura que no les ha olvidado. Quiere ser testimonio de ese amor divino. Estar presente con la ternura de Dios.
Vicente queda impresionado y el 25 de enero predica en Folleville, cerca de Amiens, proponiendo a todos los fieles de Folleville la idea de que vayan allá algunos sacerdotes ante quienes puedan hacer una confesión general de toda su vida. Este sermón fue el origen de la Congregación de la Misión, instituida para dar misiones populares y trabajar en la formación del clero de Francia y en otros países. A los sacerdotes y hermanos de la Congregación de la Misión se les conoce en Francia como «Lazaristas» por su casa madre, San Lázaro.
En agosto de ese mismo año 1617, en Chatillón-les-Domes, Vicente se encuentra con la miseria material de los campesinos. El mismo relata los hechos: «Mientras me revestía para celebrar la santa Misa, vinieron a decirme… que en una casa apartada de todas las demás, como a un cuarto de legua, estaban todos enfermos, hasta el punto de que no había una sola persona que pudiera atender a las demás, las cuales se hallaban en un estado de necesidad indescriptible. Esto me ocasionó una tremenda impresión.» A la llamada de Vicente acuden todos los feligreses en ayuda de esa familia. Pero, para Vicente, este movimiento espontáneo no es bastante, porque corre el peligro de no tener continuidad: «Una enorme caridad, sí; pero mal organizada».

Fundación de las Hijas de la Caridad
Vicente pone manos a la obra y muy pronto, el 23 de agosto, lee ante unas cuantas mujeres cuyo corazón se ha visto afectado igual que el suyo por aquella miseria, un texto que constituye todo un programa de ayuda a los enfermos. Dicho texto servirá de modelo, en adelante, a todos los posteriores textos fundacionales de las «Confréries de Charité» (Hermandades de Caridad). Las Cofradías se multiplicaron; hoy en algunos países se les llama «equipos de San Vicente». La Fundación de la Compañía de las Hijas de la Caridad siguió unos años mas tarde (1633). La cofundadora fue Santa Luisa de Marillac
Vicente no quiere permanecer por más tiempo con los Gondi y así se lo hace saber a Bérulle en mayo de 1617. Se traslada el 1 de agosto de aquel mismo año a una pequeña parroquia entre Lyon y Ginebra, en al región de Bresse: Chatillon-des-Dombes, donde ejerce como párroco.

La vocación de la ternura
En noviembre de 1618 se encuentra en París Francisco de Sales. Francisco de Sales es célebre por la inmensa dulzura en sus discusiones con los protestantes y por su bondad para con los pobres y enfermos a quienes les daba todo, incluso lo que no era suyo y lo tomaba prestado. En 1610, el Obispo de Sales funda la Visitación, congregación religiosa femenina y desea que se consagren al cuidado de los enfermos. Las primeras Visitandinas se ocupan de los enfermos de Annecy.
A su llegada a París, Francisco de Sales es objeto de una entusiasta acogida; con su palabra evangélica y sencilla, conoce a la Madre Angélica Arnauld, a Bérulle y a Vicente, que queda impresionado por su dulzura: «Tan suave era su bondad, que las personas favorecidas por sus conversaciones la sentían cuando ésta penetraba dulcemente en sus corazones. Yo mismo he gozado tales delicias».
No es posible entender el entusiasmo que despierta Francisco de Sales en París y en todas partes si no se tiene en cuenta la situación de Europa en estos comienzos del siglo XVII. Las poblaciones no han dejado de verse afligidas por grandes males, lo cual ha provocado en ellas un enorme trauma; la angustia y la desesperación se generalizan, y la Iglesia señala con el dedo los diversos chivos expiatorios: los turcos, las brujas, los judíos, los herejes…; e insiste además continuamente en ese otro peligro, distinto del que aflige al cuerpo: el peligro de perder el alma. 
Francisco de Sales, rebosante de bondad, lleva un mensaje que no apela al iluminismo ni a remedios vanos, sino al realismo y al sentido común del hombre; para los hombres de comienzos del siglo XVII se trata de una inmensa convocatoria a la esperanza. Este mensaje y su eficaz puesta en práctica muestran al hombre que la verdadera bondad humana procede de Dios y que, a la vez, la bondad de Dios es muy superior a toda bondad humana: ahí radica el secreto de la vida de Vicente y de Francisco. 
Francisco de Sales será para Vicente un punto de referencia constante. Por su parte, Francisco de Sales, que se ha reconocido en Vicente, le pide que se haga cargo de la capellanía de las Visitandinas de París y de la dirección espiritual de Juana de Chantal.

Capellán de las Galeras
En 1619, Vicente es nombrado capellán general de las Galeras, de las que es responsable el señor de Gondi. Los galeotes son entonces los más pobres de entre los pobres. Vicente les visita primero en las mazmorras de La Conciergerie (antigua prisión de París), encuentra allí a hombres dominados por el odio y la desesperación; y pide y obtiene de M. de Gondi que se les conceda un trato más humano. 
«Herido, pues, por un sentimiento de compasión hacia aquellos miserables forzados, me impuse a mí mismo la obligación de consolarles y asistirles lo mejor que pudiera». Pero Vicente no se limita sólo a buenas palabras, sino que pasa a la acción y se ocupa de mejorar en lo que puede las estructuras, como de costumbre. En el viaje que en 1623 realiza a Burdeos, donde se halla una flotilla de galeras se da a conocer como sacerdote a los galeotes; les dice, «os encontráis en la más absoluta indigencia; os creéis abandonados y rechazados por todos. Pero vuestro Padre de los Cielos os ama y os bendice».
Vicente experimenta su profunda conversión en el momento en que se inicia en Europa una larga serie de conflictos (la guerra de los Treinta Años que había tenido origen en la oposición entre católicos y protestantes dentro del imperio germánico y la crisis ideológica del cristianismo que había dado lugar a dos reformas antagónicas (la de Lutero y Calvino por un lado, y la del Concilio de Trento por otro).

Misioneros para la misión ante la devastación de la guerra
Se suceden guerras, se triplican los impuestos y los pobres siempre son los perdedores. La miseria es espantosa. Un sacerdote de la Misión que acaba de llegar a Champagne escribe a Vicente: «No hay lengua que pueda decir, ni pluma capaz de expresar, ni oído que se atreva a escuchar lo que hemos contemplado desde los primeros días de nuestra estancia en estas tierras… Todas las iglesias y los más santos misterios han sido profanados; los ornamentos saqueados; las pilas bautismales destrozadas; los sacerdotes asesinados, torturados u obligados a huir; las viviendas demolidas; las cosechas robadas; las tierras están sin labrar ni sembrar; el hambre y la mortandad son casi absolutas; los cadáveres se hallan sin sepultar y, en su mayor parte, sirven de pasto a los lobos. Los pobres que sobreviven a esta ruina se ven obligados a recoger por los campos los granos de trigo o de avena semipodridos. El pan que consiguen fabricar es como barro y la vida que llevan es tan insana que más parece una muerte viviente. Casi todos están enfermos, ocultos en miserables chozas o en cuevas a las que uno no sabe cómo llegar, la mayor parte tumbados en el suelo desnudos o sobre paja podrida, sin más ropa que unos miserables harapos. Sus rostros ennegrecidos y desfigurados, más parecen rostros de fantasmas que de hombres».
Vicente envía allá doce de sus sacerdotes para organizar la ayuda. No había más que un modo de poner fin a la miseria de las poblaciones: la paz. Y Vicente no lo duda un momento: se atreve a enfrentarse a Richelieu y pedirle enérgicamente que ponga término a tan enormes conflictos.
La congregación puede fundarse el 17 de abril de 1625. La Congregación es reconocida un año más tarde por el Arzobispo de París; los primeros misioneros firman su acta de asociación el 4 de septiembre de 1626. 

Fundación de las Hijas de la Caridad
En 1617 comenzó Vicente a fundar sus «charites». Unas se encargan de atender a los mendigos, otras se ocupan de las epidemias, otras lucharan contra el contagio de la peste, otras se dedicaran a otras calamidades.
Las «charites» se multiplican; había que velar por ellas y coordinarlas dentro de un mismo espíritu. Así pues, Vicente pide a una joven viuda de 38 años, Luisa de Marillac, a la que conoce desde hace cuatro años, que vaya a visitar un determinado número de «charites». Una vez llegada al lugar donde se halla establecida una «charite», reúne a las mujeres, examina con ellas los problemas que se plantean, enseña a curar a los enfermos y a llevar una buena administración; con autorización del párroco, reúne a las jóvenes de la parroquia y les da catequesis. Y todo esto con unas condiciones físicas muy deficientes, pues era una mujer sumamente frágil y psicológicamente delicada, y con unos medios económicos aún mas escasos. 
Vicente desea que sus «Hijas de la Caridad» estén en el mundo. Pero no es cosa fácil lograrlo. Las «Hijas de la Caridad» serán religiosas sin hábito, sin velo, sin votos solemnes; de ellas solía decir con su habitual encanto: «Tendrán por monasterio las casas de los enfermos y la residencia de la superiora; por celda, una habitación alquilada; por capilla, la iglesia parroquial; por claustro, las calles de la ciudad; por clausura, la obediencia continua en la Providencia y la ofrenda de todo cuanto son». En aquella época no le quedaban alternativas ya que las religiosas eran de clausura.
Para llevar a cabo su programa, Vicente se apoya decididamente no ya en las damas de familias capaces de aportar grandes dotes, sino en las sencillas aldeanas. Luisa de Marillac las enseña a ser enfermeras y las instruye en la vida espiritual.
Luisa y Vicente las preparan para poder atender a todo tipo de personas necesitadas: niños y ancianos, locos y presidiarios, y a toda clase de pobres.
En 1660 Vicente tiene setenta y nueve años.. Desde aquel lejano día de 1617 en que decidió ponerse al servicio de los pobres, es decir, durante 43 años, no dejó de consumirse por ellos. Su horario era invariable: se levantaba a las cuatro de la mañana y se acostaba a las nueve de la noche; la jornada consistía en tres horas de oración, tres horas y media de lo que él llamaba «varios», y nueve horas y media de trabajo. Su vida estuvo constantemente marcada por ese trabajo pausado, regular y porfiado que recordaba el trabajo de los campesinos de su época, los campesinos entre los que había nacido.
Hasta los 36 años no se convirtió al servicio de los pobres y a esta clase de vida. En el siglo XVII los hombres se dividían en dos clases: los que podían permitirse vivir sin trabajar, y la inmensa mayoría de los demás. Vicente estuvo a punto de optar por quedarse al otro lado de la barrera. Poseía una buena cabeza y su inteligencia, y hubiera podido llegar a ser un beneficiario. Pero el amor a Cristo reflejado en los pobres le movió a decidirse por el Evangelio.
El 18 de abril de 1659, un año antes de su muerte, Vicente escribe una largas consideraciones sobre la humildad, que presenta como la primera cualidad de un sacerdote de la Misión.
En julio de 1660 se ve obligado a guardar cama. Toda su vida había sido una persona fuerte y robusta; el típico campesino de pequeña estatura -media 1 metro y 62 centímetros-, poseía una enorme resistencia, como si estuviera hecho de cal y canto. Entre julio y septiembre de 1644 se teme por su vida, pero sale bien, aunque se le prohibe montar a caballo; tenía las piernas inflamadas y tenía que caminar con un bastón. Poco a poco, se ve forzado a permanecer inmóvil. Se queda en Saint-Lazare, en medio de los pobres.
El 26 de septiembre, domingo, le llevan a la capilla, donde asiste a Misa y recibe la comunión. Por la tarde se encuentra totalmente lúcido cuando se le administra la extremaunción; a la una de la mañana bendice por última vez a los sacerdotes de la Misión, a las Hijas de la Caridad, a los niños abandonados y a todos los pobres. Esta sentado en su silla, vestido y cerca del fuego. Así es como muere el 27 de septiembre de 1660, poco ante de las cuatro de la mañana, a la hora que solía levantarse para servir a Dios y a los pobres. 
San Vicente fue consejero de gobernantes y verdadero amigo de los pobres. «Monsieur Vincent», como se le llamaba, estimulaba y guiaba la actividad de Francia en favor de todas las pobrezas: envió misioneros a Italia, Irlanda, Escocia, Túnez, Argel, Madagascar, así como a Polonia donde luego fueron las Hijas de la Caridad. Se rodeó de numerosos colaboradores, sacerdotes y seglares y, en nombre de Jesucristo, los puso al servicio de los que sufren.
Fue proclamado santo por el Papa Clemente XII, el 16 de junio de 1737. Su fiesta se celebra el 27 de septiembre.
Vicente fue sobre todo el hombre que, al conseguir espolear el clero, renovó la Iglesia francesa. La Congregación de los «Paules» se convirtió en la orden mas vigorosa en Francia antes de la revolución francesa , con 6,000 miembros repartidos en 40 provincias.
La Congregación de Hijas de la Caridad se extendió por todo el mundo hasta el punto que en 1965 contaba con 46,000 hermanas. A lo largo de los siglos han prestado ayuda a millones de personas desgraciadas: niños abandonados, huérfanos, enfermos, heridos, refugiados, presidiarios, etc.
                                      Iglesia de San Vicente de Paul (París)

viernes, 13 de septiembre de 2019

CONVOCATORIA FESTA DEL MIG ANY 2019 (28 setembre 2019)



Domicili social: C/ Sant Llorenç, 12-4º-11ª. 46740 Carcaixent (Valencia) N.I.F. G96500319
Inscrita al Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia a la seua Sección Especial amb el número 023768 
i al Registre Municipal d’Associacions de Carcaixent amb el número de Referència RA2-SS-14
Confraría pertanyent a la Junta de Hermandades de Semana Santa de la Diócesis de Valencia 
i a l’Agrupación de Hermandades y Cofradías del Santo Sepulcro de la C.V. 2008


Carcaixent 5 de setembre de 2019


Estimat confrare,
mitjançant la present se li convoca a la tradicional “Festa del Mig Any 2019” que tindrà lloc (D.m.) el proper dissabte dia vint-i-huit de setembre conforme al següent programa:

1)     A les 19:30h. celebració de l'Eucaristia en la Parròquia de l’Assumpció, presidida pel Rvnd. D. Jose Miguel Peris Silla, el nostre Consiliari, oferida en sufragi de tots els nostres confrares difunts i amb la presència de les nostres imatges en l'Altar Major.
2)     A continuació, trasllat processional de les imatges del Crist Jacent i Ressuscitat fins als domicilis dels clavaris entrants (Mª Dolores Morant Ribes y Ana María Judas Esplugues), on quedaràn depositades per un període de sis mesos.
3)     Finalment, ens dirigirem al Casal de la Falla Joan XXIII on tindrà lloc el sopar de germanor.

Per al sopar podeu retirar els tiquets en l'establiment del nostre confrare Javier Albelda (C/ Comandant Hernández, 12) o dirigint-se a qualsevol membre de la Junta Directiva fins el dia 25 de setembre. El preu del tiquet és de 9 euros.
Esperant comptar amb la vostra col·laboració i assistència, rebeu una cordial salutació d'aquesta Junta Directiva.

Atentament,


María José Sabater-Picot
Secretària


NOTA INFORMATIVA
Aprofitem l'ocasió per a informar-vos que està prevista la participació de la nostra Confraria en diversos actes organitzats en honor de la Verge d'Aigües Vives (Romeria, Trasllat-Descoberta i Processó General) amb motiu de les Festes Patronals 2019.
També aquesta prevista la nostra participació en la processó cívica que tindrà lloc el Dia de la Comunitat Valenciana (9 d´octubre).
La convocatòria d'aquests actes serà anunciada amb la suficient antelació en el blog de la nostra Confraria (https://www.sepulcrecarcaixent blogspot.com), així com en xarxes socials (Facebook: https://www.facebook.com/sant.carcaixent).