Jacent Penumbra

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domingo, 28 de junio de 2020

SOLEMNIDAD DE SAN PEDRO Y SAN PABLO (29 junio 2020)

"El día de hoy celebramos el martirio de los santos apóstoles Pedro y Pablo. Y es que ambos eran en realidad una sola cosa aunque fueran martirizados en días diversos”, explicaba el Obispo San Agustín (354-430) en sus sermones a los inicios del cristianismo.
Esta celebración recuerda que San Pedro fue elegido por Cristo: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”, quien con humildad aceptó la misión de ser “la roca” de la Iglesia.
El Papa por su parte, como Sucesor de Pedro y Vicario de Cristo, es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, así de los obispos como de la multitud de fieles. Es Pastor de toda la Iglesia y tiene potestad plena, suprema y universal. Por ello se festeja también en esta fecha el día del Sumo Pontífice.
Asimismo se conmemora a San Pablo, el Apóstol de los gentiles, que antes de su conversión era perseguidor de los cristianos y pasó, con su vida, a ser un ardoroso evangelizador para todos los católicos, sin reservas en el anuncio del Evangelio.
Tal como recordó el Papa Benedicto XVI en el 2012, “la tradición cristiana siempre ha considerado inseparables a San Pedro y a San Pablo: juntos, en efecto, representan todo el Evangelio de Cristo”.“Aunque humanamente muy diferentes el uno del otro, y a pesar de que no faltaron conflictos en su relación, han constituido un modo nuevo de ser hermanos, vivido según el Evangelio, un modo auténtico hecho posible por la gracia del Evangelio de Cristo que actuaba en ellos. Sólo el seguimiento de Jesús conduce a la nueva fraternidad”, destacó.

CONOCIENDO A NUESTROS SANTOS: SAN IRENEO DE LEÓN (28 junio 2020)

Probablemente nació por el año 125, por alguna provincia de Asia Menor.
Recibió una educación muy esmerada, ya que tenía profundos conocimientos de las Sagradas Escrituras, la literatura y la filosofía. Tuvo el privilegio de estar entre algunas personas que habían conocido a los Apóstoles y a sus primeros discípulos. Entre éstos figura San Policarpo, quien ejerció una gran influencia en su vida.
Entre los puertos de Asia Menor y Marsella existían grandes relaciones comerciales, y en estos viajes llegaban los sacerdotes y misioneros que portaban el evangelio a los galos paganos y fundando así  la iglesia local. A esta iglesia llegó San Irineo para servir como sacerdote, y ahí se quedó hasta su muerte.
  Las obras literarias de San Ireneo le han valido la dignidad de figurar prominentemente entre los Padres de la Iglesia, ya que sus escritos no sólo sirvieron para poner los cimientos de la teología cristiana, sino también para exponer y refutar los errores de los gnósticos, defendiendo así la fe católica de las doctrinas de los herejes.
En el año 177 se le envió a Roma con una delicadísima misión. Era la época de la persecución de Marco Aurelio, y le fue enviada al Papa Eleuterio (a través de Ireneo), "la más piadosa y ortodoxa de las cartas", con una apelación al Pontífice para que tratase con suavidad a los hermanos montanistas de Frigia. Asimismo, recomendaban al portador de la misiva como un sacerdote "animado por un celo vehemente para dar testimonio de Cristo".  A continuación, tan pronto regresó a Lyon, ocupó la sede episcopal que había dejado vacante San Potino.
Escribió un tratado de cinco libros, en cuya primera parte expuso las doctrinas internas de las diversas sectas para contraponerlas después a las enseñanzas de los Apóstoles y los textos de las Sagradas Escrituras. En su método de combate, Ireneo expone la teoría "enemiga", la desarrolla hasta llegar a su conclusión lógica y, por medio de una eficaz reductio ad absurdum, procede a demostrar su falsedad. Ireneo estaba firmemente convencido que de que gran parte del atractivo del gnosticismo, se hallaba en el velo de misterio con que gustaba de envolverse. San Ireneo se preocupa más por convertir que por confundir, por lo tanto escribe con estudiada moderación y cortesía. Gracias a sus escritos, los gnósticos dejaron de constituir una amenaza para la Iglesia y la fe católicas.
El tratado contra los gnósticos ha llegado hasta nosotros completo en su versión latina y, en fechas posteriores, se descubrió la existencia de otro escrito suyo: la exposición de la predicación apostólica, traducida al armenio.
   Se desconoce el año de su muerte. De acuerdo con una tradición posterior, se afirma que fue martirizado. Los restos mortales de San Ireneo, como lo indica Gregorio de Tours, fueron sepultados en una cripta, bajo el altar de la que entonces se llamaba Iglesia de San Juan, pero más adelante se llamó de San Ireneo. Esta tumba o santuario fue destruída por los calvinistas en 1562 y , al parecer, desaparecieron los últimos vestigios de sus reliquias.

jueves, 25 de junio de 2020

CONOCIENDO A NUESTROS SANTOS: SAN JUAN EL BAUTISTA (24 junio 2020)

El pasado 24 de junio celebramos el nacimiento de San Juan el Bautista, de quien el propio Jesucristo dijo: "En verdad os digo que entre los nacidos de mujer no hay uno mayor que Juan Bautista” (Lucas, 13, 6). 
San Juan nació un 24 de junio (aproximadamente 6 meses antes que Jesucristo) para anunciar la llegada del Señor y el cristianismo celebra esta fecha cada año. 
Precisamente la importancia de la festividad del Bautista deriva de la trascendencia de este anuncio, algo que explica también su ubicación en el calendario, donde guarda una perfecta simetría con el nacimiento de Jesús: “San Juan es el precursor, el que anuncia que aquel que se dispone a bautizar es el Mesías”. Y, como precursor que es, “nace antes”, es decir, seis meses antes: “Si dividimos el año en dos mitades de seis meses, vemos que un nacimiento, el de Jesús, coincide con el solsticio de invierno y, si miramos el del Bautista, coincide con el solsticio de verano”. 
Por estas razones, desde muy pronto la fiesta litúrgica de San Juan Bautista se establece en el calendario cristiano. Su inclusión como festividad fue “prácticamente al mismo tiempo que la Pascua y la Navidad. Al margen de estas dos fiestas, el nacimiento de San Juan el Bautista fue la primera que adquirió un carácter solemne”, afirma el profesor Emili Boronat.
“La Iglesia celebra el nacimiento de Juan como algo sagrado y él es el único de los santos cuyo nacimiento se festeja”, explicaba el Obispo San Agustín en sus sermones ya en los primeros siglos del cristianismo. “Juan viene a ser como la línea divisoria entre los dos Testamentos, el antiguo y el nuevo. Así lo atestigua el mismo Señor, cuando dice: La ley y los profetas llegaron hasta Juan”, añadía el Santo Doctor de la Iglesia.
Muy probablemente la fiesta es más conocida por sus hogueras en las playas y plazas, pero muy pocas personas saben que esto también tiene un significado religioso. El padre de San Juan Bautista, Zacarias, encendió una hoguera para celebrar que su hijo había nacido.
Así como el nacimiento del Señor se celebra cada 25 de diciembre, cercano al solsticio de invierno (el día más corto del año), el nacimiento de San Juan es el 24 de junio, alrededor del solsticio de verano (el día más largo). Así, después de Jesús los días van a más y después de Juan, los días van a menos hasta que vuelve “a nacer el sol”.
La Iglesia señaló estas fechas por el siglo IV con la finalidad de que se superpusieran a dos fiestas importantes del calendario greco-romano: “día del sol” (25 de diciembre) y el “día de Diana” en el verano, cuya fiesta conmemoraba la fertilidad.

lunes, 22 de junio de 2020

CONOCIENDO A NUESTROS SANTOS: SANTO TOMÁS MORO (22 junio 2020)

Santo Tomás Moro nació en Londres el 1478. Estudió en Oxford y en Londres. Fue un gran humanista, amigo de Erasmo y de Luis Vives. Pensó algún tiempo en la vida monástica, y por fin, leyendo La Ciudad de Dios de San Agustín, decide ser ciudadano de la ciudad celeste sin apartarse de la terrestre.
La Vida de Pico de la Mirándola influyó mucho en su vocación. Contrajo matrimonio con Juana, y tuvieron cuatro hijos, pero al poco tiempo queda viudo, contrayendo segundas nupcias con Alicia.
El santo supo compaginar una vida interior profunda con una escrupulosidad en sus obligaciones profesionales. Como pionero en la promoción de los laicos, se enfrenta a los problemas de su tiempo con criterios cristianos.
Demuestra con su ejemplo el valor de "la obra bien hecha". Crece su prestigio como abogado, y en la Corte le piden su colaboración, y luego es elegido Canciller del Reino. Sin embargo, cuando el Rey Enrique VIII consigue la anulación de su matrimonio con Catalina de Aragón por presiones y sobornos, el santo renuncia a su cargo, intuyendo que eso le costará muy caro.
Moro se niega a firmar el Acta de Sucesión y de Supremacía, por la que se proclama el rey Cabeza de la Iglesia Anglicana y la independencia de Roma. Moro acata la autoridad civil del rey, pero no quiere ser infiel a su conciencia. Poco después, Tomás Moro es juzgado y encerrado en la Torre de Londres; muchos le piden que firme, que ceda, aunque sea disimulando, pero su conciencia no se lo permite, "prefiere ser discípulo del Señor antes que del Rey". Su hija Margarita lo visita con frecuencia; rezan juntos, piensan en el cielo.
El 16 de julio de 1535 fue decapitado. Santo Tomás Moro escribió muchos libros de piedad y en defensa de la fe; el más famosos de ellos es "Utopía". 

La isla de Utopía nunca existió, salvo en la imaginación de Tomás Moro. Este describió la isla con gran detalle, como si realmente existiera. Su mundo onírico contenía ideas revolucionarias tales como una jornada laboral de seis horas, suficiente de todo para todo el mundo, y el derecho a la felicidad suprema. Moro también representó la otra cara del mundo soñado, que incluía un control estricto, falta de privacidad y severos castigos para los disidentes. El escritor inspiró a científicos y autores para pensar sobre la sociedad ideal, dando pie al nacimiento de un nuevo género literario de literatura utópica.
Santo Tomás Moro es un mártir por la unidad de la Iglesia y por la libertad de conciencia centrada en las leyes civiles injustas. Fue canonizado por Pio XI en 1935.
                                               "Oración a Santo Tomás Moro"

sábado, 20 de junio de 2020

INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (20 junio 2020)

La estirpe de mi pueblo será célebre entre las naciones, y sus vástagos entre los pueblos. Los que los vean reconocerán que son la estirpe que bendijo el Señor. Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido con un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novio que se pone la corona, o novia que se adorna con sus joyas. Como el suelo echa sus brotes, como un jardín hace brotar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y los himnos ante todos los pueblos.
Isaías (61,9-11)

R/. Mi corazón se regocija por el Señor, mi salvador
Mi corazón se regocija por el señor,
mi poder se exalta por Dios;
mi boca se ríe de mis enemigos,
porque gozo con tu salvación. R/.

Se rompen los arcos de tus valientes,
mientras los cobardes se ciñen de valor;
los hartos se contratan por el pan,
mientras los hambrientos engordan;
la mujer estéril da a luz siete hijos,
mientras la madre de muchos queda baldía. R/.

El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el abismo y levanta;
da la pobreza y la riqueza,
humilla y enaltece. R/.

Él levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para hacer que se siente entre príncipes
y que herede un trono de gloria. R/.
Salmo 2,1-8

Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que lo supieran sus padres. Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca. A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.
Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.»
Él les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?»
Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón.
Lucas (2,41-51)