Jacent Penumbra

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lunes, 13 de enero de 2020

CONOCIENDO A NUESTROS SANTOS: SAN JUAN DE RIBERA (14 enero 2020)

San Juan de Ribera (también San Juan de Rivera) nació en la ciudad de Sevilla el 27 de diciembre de 1532 y murió en Valencia el 6 de enero de 1611. Su padre era virrey de Nápoles. Creció sin el amor materno, porque la madre murió cuando él era todavía muy niño. Sin embargo de sus familiares aprendió los más admirables ejemplos de santidad, pues entre otras cosas, en su casa se repartían grandes limosnas a los pobres y se ayudaba a muchísimos enfermos muy abandonados. 
Como dato anecdótico, a una familiar suya llamada Teresa Enríquez la llamaban "La loca por el Santísimo Sacramento", porque buscaba las mejores uvas de la región para fabricar el vino de la Santa Misa y escogía los mejores trigos para hacer las hostias, y trataba de entusiasmar a todos por la Eucaristía.
Juan de Ribera estudió en la mejor universidad que existía en aquella época en España, la Universidad de Salamanca, y allá tuvo de profesores a muy famosos doctores, como el Padre Vitoria. Cuando contaba solamente 30 años de edad, el Papa Pío IV lo nombró obispo de Badajoz y allí se dedicó a adoctrinar a los católicos y combatir el entonces novedoso movimiento del protestantismo.
El joven obispo confesaba en las iglesias durante horas como un humilde párroco y cuando se lo pedían llevaba la comunión a los enfermos, y atendía cariñosamente a cuantos venían a su despacho. Pero sobre todo predicaba con gran entusiasmo. En dos ocasiones vendió el mobiliario de su casa y toda la loza de su comedor para comprar alimentos y repartirlos entre la gente más pobre, en años de gran carestía. El día en que partió de su diócesis en Badajoz para irse de obispo a otra ciudad, repartió entre los pobres todo el dinero que tenía y todos los regalos que le habían dado, y el mobiliario que su familia le había regalado.
Más tarde, fue nombrado arzobispo de Valencia y patriarca de Antioquía (1568), a fin de afrontar la cuestión de los moriscos en Valencia. Reimprimió muy corregido y mejorado el bilingüe Catecismo para Instrucción de los Nuevamente Convertidos de Moros del obispo de Valencia Martín Pérez de Ayala.
En 1602, el rey Felipe III lo nombró virrey de Valencia y, así, llegó a ser al mismo tiempo jefe religioso y jefe civil. Utilizó su posición e influencia para ser uno de los principales impulsores y el más firme abogado ante el rey de la expulsión de los moriscos de 1609. 
Escribió numerosas obras entre las que destaca el Manuale Valentinum (1592). Desde 1569 hasta 1610, hizo 2715 visitas pastorales a las parroquias y los resultados de esas visitas los dejó en 91 volúmenes con 91 000 páginas. Celebró siete sínodos o reuniones con todos los párrocos. 
Fundó el Real Colegio Seminario del Corpus Christi, conocido entre los valencianos con el nombre de El Patriarca, cuyo cometido principal era la formación de sacerdotes según el espíritu y las disposiciones del Concilio de Trento, tal y como recoge el mismo fundador en las constituciones. Se convirtió así en un ejemplo de la Contrarreforma en Valencia. 
El clima religioso de la Contrarreforma y la personalidad y mecenazgo artístico de Juan de Ribera lo convirtieron en una de las figuras más influyentes de este periodo. San Pío V, el promotor de la Contrarreforma, lo llamó, cuando Ribera tenía unos cuarenta años, lumen totius Hispaniae (lumbrera de toda España).
Fue beatificado por Pío VI (1775-1799) en 1796 y canonizado por el papa Juan XXIII (1958-1963) en 1960. Su festividad se celebra el 14 de enero.

martes, 7 de enero de 2020

CONOCIENDO A NUESTROS SANTOS: SAN RAIMUNDO DE PÈÑAFORT (7 enero 2020)

Nació hacia el año 1175, en Peñafort, cerca de Barcelona (España). Pronto demuestra tener una extraordinaria inteligencia, y a los 20 años es profesor de filosofía en Barcelona. Hacia los 30 años, fue a la prestigiosa Universidad de Bolognia (Italia) para perfeccionar su derecho civil y canónico. Allí se doctoró y fue profesor. En 1219, fue nombrado archidiácono de la diócesis de Barcelona. Se destacó por su amor a los pobres. 
En 1222, a los 40 años de edad, ingresó en la Orden de Predicadores (Dominicos) apenas 8 meses después de la muerte del fundador, Santo Domingo de Guzmán.
Raimundo consideraba que el orgullo era un peligro para su alma. Convencido de la importancia de hacer penitencia por la complacencia con que había enseñado, pidió que le impusieran severas penitencias y oficios humillantes. Pero sus superiores le encargaron investigar como responder a preguntas difíciles de moral que los fieles presentaban. El llamó a estas "casos de conciencia". El resultado de su trabajo fue su famoso libro, "Summa de casibus paenitentialibus", la primera obra de su género y obra de referencia para confesores y moralistas.
Tenía gran celo por la evangelización, trabajando incesantemente en la predicación, la instrucción y la confesión. Insigne predicador dotado con la "eficacia de la palabra", recorrió las provincias españolas de Aragón, Castilla y Cataluña. Sus acompañantes comentaban que parecía casi imposible que un predicador lograra tantas conversiones con sus sermones.
Según una tradición muy discutida, San Raimundo colaboró con San Pedro Nolascoen la fundación de la orden de los Mercedarios los Padres Mercedarios, dedicada principalmente a rescatar a los secuestrados por los mahometanos.
En 1230 el Papa Gregorio IX llamó a Raimundo a Roma y le dio varios encargos:
1- Lo nombró su confesor. En una ocasión le impuso al Papa de penitencia atender siempre muy bien las peticiones que le hicieran los pobres.
2- Le encomendó reunir el corpus canónico de los decretos de los Pontífices y concilios que no se encontrasen ya en la colección que Graciano había hecho en 1150. Después de tres años de trabajo publicó su famosísimo libro en 5 volúmenes titulado "Decretales", compuesto el cual fue confirmado por el Papa. Hasta la compilación del Codex Juris Canonici, en 1917, la compilación de San Raimundo era considerada como la mejor colección de derecho canónico a la que los canonistas hacían referencia. 
3- En 1235 lo nombró obispo de Tarragona, a pesar de las súplicas del santo. Pero poco después el santo contrajo una grave enfermedad y el Papa le liberó del cargo a condición de que Raimundo propusiera un candidato apto.
Para recuperarse de su enfermedad, Raimundo volvió a Barcelona, su tierra natal. Allí fue recibido con gran gozo y se dedicó a la contemplación, la predicación y la confesión. Tanto la Santa Sede como el rey confiaron en Raimundo importantes trabajos.

General de la orden Dominica 
En 1238 llegaron a Barcelona los diputados del capítulo general de la orden dominica, que había tenido lugar en Bolonia, para anunciar a Raimundo que había sido elegido superior general, como sucesor de Jordano de Sajonia. Raimundo quiso resistir pero al fin aceptó por obediencia. Visitó a pie todas las casas de la orden sin disminuir en nada sus austeridades y prácticas. Inculcó a sus hijos el amor de la vida entregada en regularidad, del estudio, y de los misterios espirituales. Hizo una síntesis de las constituciones de su orden, anotando los pasajes dudosos. Tres capítulos generales aprobaron el nuevo código. En uno de dichos capítulos, tenido en Paris en 1239, Raimundo obtuvo que se aprobara la medida de aceptar la dimisión voluntaria de su superior, cuando ésta se fundara en razones justas. Al año siguiente, habiendo sido superior solo dos años, renunció al cargo. Su razón fue que había cumplido 65 años de edad. 
Vivió 34 años mas, los cuales empleó en la evangelización. Esclarecía la doctrina ante las herejías y buscaba la conversión de todos, tanto cristianos pecadores como judíos y musulmanes. Con este objeto, consiguió que Santo Tomás (dominico también) escribiera su Summa contra Gentes y obtuvo que se enseñara el árabe y el hebreo en varios conventos de su orden. Fundó un convento en Túnez y otro en Murcia, sur de España, que en aquella época estaba dominada por los musulmanes. En una carta al superior general en 1256 le informa que 10,000 sarracenos habían recibido el bautismo. Esto es cosa extraordinaria ya que este tipo de conversiones son muy escasas.
Introdujo la inquisición en Barcelona y mostró una gran caridad hacia todos.  

Los reyes Alfonso de Castilla y Jaime de Aragón visitaron a San Raimundo estando gravemente enfermo. San Raimundo murió en Barcelona el 6 de enero de 1275, a los 100 años de edad. Sus restos mortales fueron depositados en el Convento de Santa Catalina y, en 1838 fueron trasladados a la Catedral de Barcelona.
Ante su sepulcro se obraron milagros, algunos de los cuales fueron publicados en la bu
la de canonización en el año 1601.
Uno de los más conocidos cuenta que durante un viaje en el que acompañaba al rey Jaime a Mallorca, el soberano que era mujeriego, había prometido enmendarse, pero no había cumplido su promesa. En vista de ello, Raimundo le pidió licencia para partir a Barcelona; el rey no solo le negó, sino que amenazó de muerte a quien se atreviera a sacar al santo de la isla. Confiando en Dios, Raimundo dijo a su compañero: "Los reyes de la tierra pueden impedirnos la huida, pero el Rey del cielo nos dará los medios para ello". Acto seguido se dirigió al mar, extendió su túnica sobre las olas, ató un extremo de ella a un palo para que sirviera de vela y, haciendo la señal de la cruz, montó sin temor en aquella improvisada "barca". La milagrosa barca hizo en seis horas el trayecto hasta Barcelona, a sesenta leguas de distancia. Las gentes que vieron llegar al santo le recibieron con aclamaciones. Sin inmutarse por ello, Raimundo recogió su túnica, que estaba perfectamente seca, se la echó sobre los hombros y se dirigió a su monasterio. Una capilla y una torre fueron construidas en el sitio en que desembarcó.
   San Raimundo de Peñafort es patrón de los juristas, abogados, del Derecho Canónico, de los Colegios de Abogados y titular de la Orden de San Raimundo de Peñafort.

sábado, 4 de enero de 2020

EPIFANÍA DE LA ADORACION DE LOS MAGOS (6 enero 2020)

La epifanía (etimológicamente proviene del griego y significa «manifestación») es una palabra que alude en general a un acontecimiento religioso. El mundo cristiano celebra como epifanías tres eventos:
1) La Epifanía ante los Magos de Oriente y que es celebrada el día 6 de enero de cada año. Esta fecha aún es considerada el día de Navidad por la Iglesia armenia al no haberse ajustado al calendario gregoriano.
2) La Epifanía a San Juan el Bautista en el río Jordán.
3) La Epifanía a los discípulos de Jesús con el milagro de Caná, con el que Jesús inicia su actuación pública.
La Epifanía de los Magos de Oriente se refiere a la entrada de Cristo en el mundo, la cual se presenta como la llegada de un rey que viene a tomar posesión de su reino. En esta revelación Jesús toma presencia humana en la tierra y se da a conocer. 
El término epifania se usó inicialmente en Oriente para indicar la manifestación de Cristo en la carne y a continuación, a partir del siglo IX, para designar la fiesta de la revelación de Jesús al mundo pagano. Esta fiesta se sigue celebrando desde entonces el día 6 de enero. 
En la Epifanía del dia 6 de enero se recuerda como tres magos o sabios llamados Gaspar, Melchor y Baltasar llegaron desde Oriente para adorar la primera manifestación de Jesucristo como niño ofreciéndole como regalo oro, incienso y mirra (simbolizando la majestad, la sacralidad y la perpetuación ante la muerte respectivamente). En realidad, la Biblia no habla del número de los magos, o sabios, ni tampoco de sus nombres. Ha sido la tradición posterior la que ha identificado su número y nombres. En la actualidad los restos de los Magos descansan en la Catedral de Colonia (Alemania).
                                                     Los Reyes Magos
La Epifanía es una de las fiestas litúrgicas católicas más antiguas (más aún que la misma Navidad). De ella se sabe que en el siglo XV existía en Florencia la Compagnia dei Magi o Compagnia della Stella, una de las congregaciones más importantes de la ciudad, protegida por los Médici, que tenían una particular devoción por los Magos (les dedicaron la Capella dei Magi en su palacio -con frescos de Benozzo Gozzoli- y la Adoración de los Magos de Fra Angélico en la capilla de Cosme el Viejo en el convento de San Marcos). 
Esta hermandad simulaba cada tres años (desde 1447 cada cinco) el viaje de los Reyes Magos por las calles de Florencia, uno de los festejos más suntuosos de la ciudad toscana.
En algunos países este día es tradicional hacer regalos a los niños conmemorando los presentes que los Reyes Magos llevaron al Niño Jesús, según cuenta el Evangelio de Mateo.
En España, la tradición es que los niños escriban una carta a los Magos la cual se envía días antes del día de Epifanía. Posteriormente en la Noche de Reyes (noche del 5 al 6 de enero) se consume el roscón de reyes que contiene un haba (esta tradición puede remontarse a la época romana) y el que la encontraba era el rey de la reunión. En la actualidad el imperio de las casas comerciales han impuesto que una sorpresa en forma de figurilla corresponda al coronado, castigando al que recibe el haba a pagar el roscón.
En muchos lugares es también tradición dejarles algo de comer y beber (normalmente algún licor o vino, y dulces) a los Reyes Magos y a sus camellos. Los platos al día siguiente aparecen vacíos, y en su lugar aparecen los regalos.
El día anterior se realiza una cabalgata de Reyes Magos en diferentes lugares y ciudades de España donde aparecen los magos con los regalos que durante esa noche ofrecerán a los niños.

jueves, 2 de enero de 2020

CONOCIENDO A NUESTROS SANTOS: SAN BASILIO MAGNO Y SAN GREGORIO NAZIANCENO (2 enero 2020)

Memoria de los santos Basilio Magno y Gregorio Nazianceno, obispos y doctores de la Iglesia. Basilio, obispo de Cesarea de Capadocia (hoy en Turquía), apellidado “Magno” por su doctrina y sabiduría, enseñó a los monjes la meditación de la Escritura, el trabajo en la obediencia y la caridad fraterna, ordenando su vida según las reglas que él mismo redactó. Con sus egregios escritos educó a los fieles y brilló por su trabajo pastoral en favor de los pobres y de los enfermos. Falleció el día uno de enero de 379. 
Gregorio, amigo suyo, fue obispo de Sancina, en Constantinopla y, finalmente, de Nacianzo. Defendió con vehemencia la divinidad del Verbo, mereciendo por ello ser llamado “Teólogo”. La Iglesia se alegra de celebrar conjuntamente la memoria de tan grandes doctores.

miércoles, 1 de enero de 2020

SOLEMNIDAD DE SANTA MARIA MADRE DE DIOS (1 enero 2020)

La Solemnidad de Santa María Madre de Dios es la primer Fiesta Mariana que apareció en la Iglesia Occidental, su celebración se comenzó a dar en Roma hacia el siglo VI, probablemente junto con la dedicación –el 1º de enero– del templo “Santa María Antigua” en el Foro Romano, una de las primeras iglesias marianas de Roma.
La antigüedad de la celebración mariana se constata en las pinturas con el nombre de “María, Madre de Dios” (Theotókos) que han sido encontradas en las Catacumbas o antiquísimos subterráneos que están cavados debajo de la ciudad de Roma, donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Misa en tiempos de las persecuciones.
Más adelante, el rito romano celebraba el 1º de enero la octava de Navidad, conmemorando la circuncisión del Niño Jesús. Tras desaparecer la antigua fiesta mariana, en 1931, el Papa Pío XI, con ocasión del XV centenario del concilio de Éfeso (431), instituyó la Fiesta Mariana para el 11 de octubre, en recuerdo de este Concilio, en el que se proclamó solemnemente a Santa María como verdadera Madre de Cristo, que es verdadero Hijo de Dios.
En la última reforma del calendario –después del Concilio Vaticano II– se trasladó la fiesta al 1 de enero, con la máxima categoría litúrgica, de solemnidad, y con título de Santa María, Madre de Dios.
De esta manera, esta Fiesta Mariana encuentra un marco litúrgico más adecuado en el tiempo de la Navidad del Señor; y al mismo tiempo, todos los católicos empezamos el año pidiendo la protección de la Santísima Virgen María.
   La declaración de que la Virgen María es Madre de Dios partió del Concilio celebrado entre el 22 de junio y el 16 de julio del año 431 en Éfeso (Turquía). El Concilio de Éfeso fue el tercer concilio ecuménico de la iglesia cristiana y fue muy significativo por los decretos dogmáticos sobre la posición de la Virgen María en la jerarquía celestial y  la naturaleza de la encarnación de Jesucristo. Este Concilio fue convocado por el emperador romano de Oriente Teodosio II, con la aprobación del Papa Celestino I a fin de responder a las enseñanzas de Nestorio acerca de que María fuera considerada únicamente "madre de Cristo" y no "madre de Dios" (véase Nestorianismo). Después de largos debates se llegó a un acuerdo por el que se aceptaba oficialmente la denominación "Madre de Dios". El consejo también perfeccionó el dogma sobre los aspectos humanos y divinos de Jesús.
                          "Iglesia de Santa María (Efeso): El lugar del Concilio de Éfeso"