Jacent Penumbra

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lunes, 30 de diciembre de 2019

RESUM: TALLER DE MANUALITATS SANT SEPULCRE (28 desembre 2019)

El dissabte passat 28 de desembre va tindre lloc una nova sessió de manualitats en el Local Social de la Confraria dirigida als nostres jóvens confrares i amics del Sant Sepulcre. Es tractava d'una sessió de manualitats per a fer una serie de 1000 "pins" o passadors corporatius molt divertits. El disseny que era molt senzill i estava elaborat en un material molt dúctil com es la Goma Eva, consistia en una vesteta negra amb cíngol daurat, algo totalment representatiu de la nostra Confraria.
D´esta manera fent ús de les pròpies mans els xiquets, jovens i grandets formarem el més paregut a una cadena de muntatge per tal de preparar esta serie de passadors ingeniosos, divertits i decoratius.  


Encara que no va ser tan simple com imaginàvem, però amb perseverança aconseguirem uns passadors molt bonics i llamatius eixits de les nostres mans. 

Tal com podeu comprovar les manualitats de la dúctil Goma Eva no tenen límit, excepte el que un mateix li vullga posar:

Al finalitzar va haver-hi un xicotet berenar.
Gràcies a tots per la vostra assistència¡¡
I als altres simplement animar-vos a participar en futures edicions.
Junts fem Confraria¡

domingo, 29 de diciembre de 2019

CONOCIENDO A NUESTROS SANTOS: FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA (29 diciembre 2019)

Hoy se celebra la fiesta de la Sagrada Familia y la Iglesia nos invita a mirar a José, María y al Niño Jesús, quienes desde un principio tuvieron que enfrentar peligros y el exilio a Egipto, aunque demostraron que siempre el amor es más fuerte.
La fiesta de la Sagrada Familia, que se celebra dentro de la Octava de Navidad, es una celebración que motiva a profundizar en el amor familiar, a examinar la propia situación del hogar y a buscar soluciones que ayuden al padre, la madre y los hijos a ser cada vez más como la Familia de Nazaret, que es el auténtico modelo cristiano de familia.
Es maravilloso constatar como el misterio de la cercanía de Dios al hombre que celebramos en estos dias, se realiza en el seno de la Sagrada Familia de Nazaret, integrada por Jesús, María y José. 
Maravilloso constatar que el Hijo de Dios elige crecer en su humanidad en el seno de una familia, una pequeña institución con un proyecto en común, donde el ser humano es amado por sí mismo y no por las utilidades que pueda aportar al núcleo familiar y donde sus componentes se unen con lazos de amor fiel y permanente a pesar de la debilidad o la discapacidad.
La familia es además un santuario de vida, porque la acoge, custodia y acompaña desde la cuna hasta su ocaso natural como un don de Dios, autor último de la vida humana. La familia es además escuela y manantial de solidaridad; sinónimo de ternura, perdón, respeto, fidelidad, responsabilidad, servicio desinteresado y fraternidad. Es el lugar más apropiado para la educación en las virtudes, el amor a la verdad, el espíritu de sacrificio, la laboriosidad y el dominio de sí, las cuales son condiciones de toda libertad verdadera.
Por todo ello la familia es una institución esencial en la vida personal y social. Siendo además escuela del más rico humanismo porque es el camino que conduce al hombre a una vida en plenitud y "donde se aprende verdaderamente a ser hombre" (GS 52).
Extraido de Aciprensa y de la Carta "En la fiesta de la Sagrada Familia" de D. Juan José Asenjo Pelegrina (Arzobispo de Sevilla)

viernes, 27 de diciembre de 2019

CONOCIENDO A NUESTROS SANTOS: SANTOS INOCENTES (28 diciembre 2019)

Según señala el Evangelio de San Mateo, Herodes llamó a los Sumos Sacerdotes para preguntarles en qué sitio exacto iba a nacer el rey de Israel, al que habían anunciado los profetas. Ellos le contestaron: "Tiene que ser en Belén, porque así lo anunció el profeta Miqueas diciendo: "Y tú, Belén, no eres la menor entre las ciudades de Judá, porque de ti saldrá el jefe que será el pastor de mi pueblo de Israel" (Miq. 5, 1).
Entonces Herodes se propuso averiguar exactamente dónde estaba el niño, para después mandar a sus soldados a que lo mataran. Y fingiendo dijo a los Reyes Magos: - "Vayan y averiguen acerca de ese niño, cuando lo encuentren regresan y me lo informan, para ir yo también a adorarlo". Los magos se fueron a Belén guiados por la estrella que se les apareció otra vez, al salir de Jerusalén, y llenos de alegría encontraron al Divino Niño Jesús junto a la Virgen María y San José; lo adoraron y le ofrecieron sus regalos de oro, incienso y mirra. Pero en sueños recibieron el aviso divino de que no volvieran a Jerusalén por lo que regresaron a sus países por otro camino, de forma que el pérfido Herodes se quedó sin saber dónde estaba el recién nacido. 
Esto enfureció tanto a Herodes que dió orden de matar a todos los niños menores de dos años en la ciudad de Belen y alrededores. Pero Jesús se salvó porque un angel se le apareció en sueños a José y le advirtió «Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y quedate allí hasta que yo te diga porque Herodes va a buscar al niño para matarle.» El se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes.
   Hoy se sabe que Belén no debía tener más de mil habitantes y que a ese número, probablemente, correspondería una población de 20 niños varones.  El mismo evangelista San Mateo  afirmará que con esta matanza se cumplía lo que había avisado el profeta Jeremías: "Un griterío se oye en Ramá (cerca de Belén), es Raquel (la esposa de Israel) que llora a sus hijos, y no se quiere consolar, porque ya no existen" (Jer. 31, 15).
Aunque la Matanza de los Santos Inocentes debió tener lugar en fechas posteriores al 6 de enero,  la Iglesia católica la recuerda el 28 de diciembre, una fecha unida a la Navidad, porque ellos no murieron por Cristo, sino en lugar de Cristo. 

CONOCIENDO A NUESTROS SANTOS: SAN JUAN EVANGELISTA (27 diciembre 2019)

Es autor del cuarto evangelio, de las tres cartas que llevan su nombre en el Nuevo Testamento y del Apocalipsis. Su símbolo es el águila (por su visión mística elevada) y un libro (por su escritos llenos del Espíritu Santo). Es patrón de teólogos y escritores.
San Juan Evangelista, a quien se distingue como "el discípulo amado de Jesús" y a quien a menudo le llaman "el divino" (es decir, el "Teólogo") sobre todo entre los griegos y en Inglaterra, era un judío de Galilea, hijo de Zebedeo y hermano de Santiago el Mayor, con quien desempeñaba el oficio de pescador. Junto con su hermano Santiago, se hallaba Juan remendando las redes a la orilla del lago de Galilea, cuando Jesús, que acababa de llamar a su servicio a Pedro y a Andrés, los llamó también a ellos para que fuesen sus Apóstoles. El propio Jesucristo les puso a Juan y a Santiago el sobrenombre de Boanerges, o sea "hijos del trueno" (Lucas 9, 54), aunque no está aclarado si lo hizo como una recomendación o bien a causa de la violencia de su temperamento.
San Juan era el más joven de los doce Apóstoles y se sabe que sobrevivió a todos los demás. Es el único de los Apóstoles que no murió martirizado. En el Evangelio que escribió se refiere a sí mismo, como "el discípulo a quien Jesús amaba", y es evidente que era de los mas íntimos de Jesús. El Señor quiso que estuviese, junto con Pedro y Santiago, en el momento de Su transfiguración, así como durante Su agonía en el Huerto de los Olivos.
Juan fue el elegido para acompañar a Pedro a la ciudad de Jerusalén a fin de preparar la cena de la última Pascua y, en el curso de aquella última cena, Juan reclinó su cabeza sobre el pecho de Jesús y fue a él a quien el Maestro indicó el nombre del discípulo que habría de traicionarle (a pesar de que la pregunta surgió de Pedro).
Juan fue también el único de los Apóstoles que estuvo al pie de la cruz con la Virgen María y las otras piadosas mujeres y fue él quien recibió el sublime encargo de tomar bajo su cuidado a la Madre del Redentor. "Mujer, he ahí a tu hijo", murmuró Jesús a su Madre desde la cruz. "He ahí a tu madre", le dijo a Juan. Y desde aquel momento, el discípulo la tomó como suya. Fue a Juan a quien le fue dado el privilegio de llevar físicamente a María a su propia casa como una verdadera madre y honrarla, servirla y cuidarla en persona.
Por otra parte cuando María Magdalena trajo la noticia de que el sepulcro de Cristo se hallaba abierto y vacío, Pedro y Juan acudieron inmediatamente y Juan, que era el más joven y el que corría más de prisa, llegó primero. Después, a los pocos días, Jesús se les apareció por tercera vez, a orillas del lago de Galilea, y vino a su encuentro caminando por la playa. Fue entonces cuando interrogó a San Pedro sobre la sinceridad de su amor, le puso al frente de Su Iglesia y le vaticinó su martirio. San Pedro, al caer en la cuenta de que San Juan se hallaba detrás de él, preguntó a su Maestro sobre el futuro de su compañero:
«Señor, y éste, ¿qué?» (Jn 21,21) Jesús le respondió: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa? Tú, sígueme.» (Jn 21,22)
Debido a aquella respuesta, no es sorprendente que entre los hermanos corriese el rumor de que Juan no iba a morir, un rumor que el mismo Juan se encargó de desmentir al indicar que el Señor nunca dijo: "No morirá". (Jn 21,23).
San Juan se estableció en Efeso después del martirio de San Pedro y San Pablo, pero es imposible determinar la época precisa. La misma tradición afirma que posteriormente fue desterrado a la isla de Patmos, donde recibió las revelaciones celestiales que escribió en su libro del Apocalipsis.
Después de la muerte de Domiciano, en el año 96, San Juan pudo regresar a Efeso, y es creencia general que fue entonces cuando escribió su Evangelio. El mismo nos revela el objetivo que tenía presente al escribirlo. "Todas estas cosas las escribo para que podáis creer que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios y para que, al creer, tengáis la vida en Su nombre". Su Evangelio tiene un carácter enteramente distinto al de los otros tres y es una obra teológica tan sublime que, como dice Teodoreto, "está más allá del entendimiento humano el llegar a profundizarlo y comprenderlo enteramente". 
La elevación de su espíritu y de su estilo y lenguaje, está debidamente representada por el águila que es el símbolo de San Juan el Evangelista. También escribió el Apóstol tres epístolas: a la primera se le llama Católica, ya que está dirigida a todos los otros cristianos, particularmente a los que él convirtió, a quienes insta a la pureza y santidad de vida y a la precaución contra las artimañas de los seductores. Las otras dos son breves y están dirigidas a determinadas personas: una probablemente a la Iglesia local, y la otra a un tal Gayo, un comedido instructor de cristianos. A lo largo de todos sus escritos, impera el mismo inimitable espíritu de caridad.
Dice San Jerónimo en sus escritos que, cuando San Juan era ya muy anciano y estaba tan debilitado que no podía predicar al pueblo, se hacía llevar en una silla a las asambleas de los fieles de Efeso y siempre les decía estas mismas palabras: "Hijitos míos, amaos entre vosotros . . ." Alguna vez le preguntaron por qué repetía siempre la frase, respondió San Juan: "Porque ése es el mandamiento del Señor y si lo cumplís ya habréis hecho bastante".
San Juan murió pacíficamente en Efeso hacia el tercer año del reinado de Trajano, es decir hacia el año cien de la era cristiana, cuando tenía la edad de noventa y cuatro años, de acuerdo con San Epifanio.
Según los datos que nos proporcionan San Gregorio de Nissa, el Breviarium sirio de principios del siglo quinto y el Calendario de Cartago, la práctica de celebrar la fiesta de San Juan el Evangelista inmediatamente después de la de San Esteban, es antiquísima. Por otra parte la creencia errónea de que San Juan, durante los últimos días de su vida en Éfeso, desapareció sencillamente, como si hubiese ascendido al cielo en cuerpo y alma (puesto que nunca se encontró su cadáver), es una idea que surgió seguramente de la afirmación de que aquel discípulo de Cristo "no moriría". Sin embargo, de acuerdo con los griegos, el lugar de su sepultura en Efeso era bien conocida y aun famosa por los milagros que se obraban allí.
Se cuenta que Aristodemus, el sumo sacerdote de Diana en Efeso, lanzó un reto a San Juan para que bebiese de una copa que contenía un líquido envenenado. El Apóstol tomó el veneno sin sufrir daño alguno y, a raíz de aquel milagro, convirtió a muchos, incluso al sumo sacerdote. En ese incidente se funda también sin duda la costumbre popular que prevalece sobre todo en Alemania, de beber la Johannis-Minne, la copa amable o poculum charitatis, con la que se brinda en honor de San Juan. En la ritualia medieval hay numerosas fórmulas para ese brindis y para que, al beber la Johannis-Minne, se evitaran los peligros, se recuperara la salud y se llegara al cielo.
San Juan es sin duda un hombre de extraordinaria y al mismo tiempo de profundidad mística. Por eso el arte tiende a representar a San Juan como una persona suave, y, a diferencia de los demás Apóstoles, sin barba. Es necesario recuperar a San Juan como modelo: El hombre capaz de recostar su cabeza sobre el corazón de Jesús, y precisamente por eso ser valiente para estar al pie de la cruz como ningún otro. 
Fuente Bibliográfica: Vidas de los Santos de Butler, Vol. IV
                                                 "La Tumba de San Juan Evangelista"

miércoles, 25 de diciembre de 2019

CONOCIENDO A NUESTROS SANTOS: SAN ESTEBAN (26 diciembre 2019)

Esteban fue un hombre extraordinario, lleno de fe y del Espíritu Santo, amado y estimado por todos los miembros de la comunidad cristiana. Su predicación tuvo gran aceptación y las conversiones se multiplicaban. La gente que acudía a oírlo, dejaba la sinagoga y se añadía al grupo de los que creían en Jesús. Esteban, cuyo nombre significa “coronado”, es conocido como el “protomártir”al ser el primer mártir de toda la historia católica.
   Llegó a ser uno de los hombres en los que más se pudieron apoyar los apóstoles para difundir su mensaje. Según podemos ver en los Hechos de los Apóstoles, la aparición de Esteban y de los otros diáconos en la vida pública de Jerusalén llegó cuando viudas y pobres que no eran israelitas se quejaron porque las ayudas eran destinadas a los propios israelitas antes que a los extranjeros. En ese momento, los apóstoles argumentaron que ellos no podían hacer frente a esa clase de conflictos porque estarían dejando de lado su misión de difundir el mensaje divino. Por ello, dieron la oportunidad de elegir a siete hombres justos que se encargaran de repartir las ayudas entre los pobres. Los mismos ciudadanos eligieron a los siete hombres justos, entre los que se encontraba Esteban. Estos hombres fueron presentados a los apóstoles y ordenados diáconos. 
Esteban habló y defendió muy bien a Jesús. Por tal razón, la tradición señala que fue llevado ante el Tribunal Supremo de la Nación, el Sanedrín, para ser acusado con falsos testigos, los cuales argumentaron que Esteban afirmaba que Jesús iba a destruir el templo y a acabar con las leyes de Moisés. Pero Esteban no se atemorizó; es más, pronunció un impresionante discurso en el cual fue recordando toda la historia del pueblo de Israel (Hechos 7) y a través del cual exhortó a los judíos a rectificar, reprendiéndolos por haber llegado al extremo de no sólo no reconocer al Salvador, sino de haberlo además crucificado. 
Llenos de ira, éstos lo arrastraron fuera de la ciudad y lo apedrearon. Mientras lo apedreaban, Esteban decía: "Señor Jesús, recibe mi espíritu". Y de rodillas dijo con fuerte voz: "Señor, no les tengas en cuenta este pecado". Y diciendo esto, murió. Los cristianos lo rescataron y dieron a su cuerpo digna sepultura. 
  San Esteban estaba lleno de gracia, sabiduría y de poder sobrenatural, pero sobre todo estaba lleno de amor, tenía un corazón formado en la escuela de Cristo. La mejor corona de Esteban será la conversión de Saulo, el joven que guardó los vestidos de los verdugos, y que pronto se va a convertir en el Apóstol, en el medio elegido por Dios para dar a conocer la doctrina de su Hijo.
   La tumba de San Esteban es todavía un misterio sin resolver. En relación con esto en noviembre de 2014, se produjo un hallazgo muy relevante en unas excavaciones arqueológicas en Ramala. Dos kilómetros al oeste de la ciudad Cisjordana, investigadores israelíes y palestinos dirigidos por el doctor Salah al Hudeliyya (Instituto de Arqueología de la Universidad Al-Quds) trabajaban en un proyecto de restauración de antigüedades de la Universidad de Jerusalén cuando encontraron las ruinas de un templo y de un monasterio bizantinos.
   Dentro de una de las iglesias se halló una inscripción que indicaba que esta iglesia se había contruído en honor de San Esteban, el cual habría sido enterrado aquí en el año 35. Tras el descubrimiento, el profesor Hudeliyya ofreció algunos detalles adicionales sobre la inscripción: 
“Tiene 88 cm de ancho y un metro de alto, y son ocho líneas en griego que dicen que el cuerpo de San Esteban está enterrado ahí. El lugar es conocido como Khirbet al Tireh, o también Kafr Ghamla, siendo Ghamla el guía espiritual de San Esteban. La otra parte de la inscripción habla de una mujer llamada Dina, quien habría invertido dinero en esta iglesia en honor a la visita que hizo Jesús al lugar cuando José y María, su madre, no podían encontrarlo, durante su viaje de Jerusalén a Nazaret, que duró tres días. Probablemente Él pasó por este lugar en uno de esos días”.