Ahir dimarts 15 d'octubre es va celebrar una Eucaristia en la Parròquia de l'Assumpció en ocasió del Trasllat de la Mare de Déu des de la seua capella fins a l' Altar Major.
A continuació va tindre lloc un volteig general de campanes i el tradicional acte de la Descoberta. Inmediatament després es va cel.lebrar la clàssica ofrena a la Mare de Déu per part de gent anónima, i per part de diverses entitats i associacions de Carcaixent, entre les quals figurava la nostra Confraria, etc...
D´esta manera la Confraria del Sant Sepulcre li va ofrenar a la Mare de Déu una meravellosa cistella de flors que era transportada per Javier Navas y Javier Albelda. La comitiva que estava formada per les nostres clavariesses, un grup de confrares i la nostra Junta Directiva era encapçalada per la banda del Sant Sepulcre, la qual anava obrint pas des de la Reial Séquia (antiga Ermita de la Sang). Per a finalitzar és disparava un castell de focs artificials.
Un any més us donem les gràcies per acompanyar-nos¡¡
Nace en Ávila el 28 de Marzo de 1515, en la casa señorial de Don Alonso Sánchez de Cepeda y Doña Beatriz Dávila de Ahumada. Tenía 10 hermanos y 2 hermanastros, pues su padre tuvo dos hijos de un matrimonio anterior. Fue bautizada el 4 de Abril del mismo año. Desde muy pequeña manifestó interés por las vidas de los santos y las gestas de caballería.
Reina por entonces en España un espíritu de aventura y conquista: parten guerreros a Flandes, conquistadores a América, y la literatura vive de este espíritu. Algunos de estos libros caen en sus manos y entonces ella sueña con ser una de las damas que se acicalan y perfuman para sus galanes ilustres. El coqueteo le gusta, de hecho la corteja un primo suyo y en este tema encuentra además la complicidad de sus primas.
Su madre muere cuando Teresa tenía solo 13 años, y ella pide entonces a la Virgen que la adopte hija como suya. Curiosamente sigue siendo “… enemiguísima de ser monja,” (Vida 2,8), pero su padre al no ver con buenos ojos la relación con su primo, decide internarla en 1531 en el colegio de Gracia regido por agustinas. Allí Teresa echará de menos a su primo pero se encontrará muy a gusto. A medida que se hace mayor, la vocación religiosa se le va planteando como una alternativa, aunque siempre estará en lucha con el atractivo del mundo.
Su hermano Rodrigo parte a América, su hermana María se casa y una amiga suya ingresa en La Encarnación. Con ella mantendrá largas conversaciones que la llevan al convencimiento de su vocación, ingresando, con la oposición de su padre, en 1535.
Dos años después, en 1537, sufre una dura enfermedad, que provoca que su padre la saque de la Encarnación para darle cuidados médicos, pero no mejora y llega a estar 4 días inconsciente, todo el mundo la da por muerta. Finalmente se recupera y puede volver a La Encarnación dos años después en 1539, aunque tullida por las secuelas, tardará en valerse por sí misma alrededor de 3 años. Su padre muere en 1544.
La vida conventual era entonces muy relajada con cerca de 200 monjas en el monasterio y con gran libertad para salir y recibir visitantes. Teresa tenía un vago descontento con este régimen tan abierto, pero estaba muy cómoda en su amplia celda con bonitas vistas, y con la vida social que le permitían las salidas y las visitas en el locutorio. En la cuaresma del año 1554, contando ella 39 años y 19 como religiosa llora ante un Cristo pidiéndole fuerzas para no ofenderle. Desde este momento su oración mental se llena de visiones y estados sobrenaturales.
El anhelo de querer vivir su entrega religiosa con todo su rigor y perfección, la lleva a reformar el Carmelo. Esta primera fundación será una aventura burocrática y humana con muchos altibajos: su confesor aprueba un día y reprueba otro, el Provincial apoya con entusiasmo, para luego retirarse, y el Obispo que nunca había dudado de Santa Teresa, llegado el momento titubea. En un momento parece que todo fracasa y Teresa, siempre obediente, se retira a su celda sin poder hacer nada, aunque Doña Guiomar de Ulloa y el Padre Ibáñez logran la autorización de Roma.
Por obediencia parte entonces a Toledo varios meses, para consolar a la viuda Luisa de la Cerda. Esta distancia favorecerá los progresos del monasterio de San José de Ávila, que continúan con discreción, a escondidas, a pesar de los rumores.
Este convento de San Jose de Avila, pequeño y austero hasta el extremo, fue fundado el 24 de Agosto de 1562. Su construcción encontró una terrible hostilidad por parte de la Iglesia ya que vió ninguneada su autoridad. Algunas voces pidieron el derribo del nuevo convento, toda la ciudad estaba alborotada, y Teresa abandonó el convento dejando a cuatro novicias solas, para volver a su celda de La Encarnación, incorporándose nuevamente a San Jose de Avila un año después de su fundación.
Al principio parece que esta nueva orden tendría sólo este monasterio, pero poco después le llegan instrucciones y autorización para fundar más conventos. Comienza aquí una intensa actividad en la que compaginará el gobierno de su orden, con la fundación de nuevos conventos y la redacción de sus libros.
Fundó en total 17 conventos: Ávila (1562), Medina del Campo (1567), Malagón (1568), Valladolid (1568), Toledo (1569), Pastrana (1569), Salamanca (1570), Alba de Tormes (1571), Segovia (1574), Beas de Segura (1575), Sevilla (1575), Caravaca de la Cruz (1576), Villanueva de la Jara (1580), Palencia (1580), Soria (1581), Granada (1582) y Burgos (1582), en el año de su muerte. La fundación de Granada la hizo Ana de Jesús, aunque en vida de la Santa, por lo que no siempre aparece en las enumeraciones.
A estos conventos hay que sumar el primero del Carmelo masculino que funda con San Juan de la Cruz en Duruelo (1567). Santa Teresa conoció a San Juan de la Cruz en Medina del Campo contando ella 52 años y él 24, y le convenció para unirse a la reforma, olvidando sus planes de retirarse a la cartuja de El Paular.
Regresando de la fundación de Burgos, hace parada en Medina del Campo, pero es requerida en Alba de Tormes por la Duquesa de Alba. Está enferma y agotada. Muere en 1582 sin haber publicado ninguna de sus obras, sin haber logrado fundar en Madrid, sin haber separado la orden de descalzos de la de calzados y con dudas sobre si sus monasterios se podrían mantener con el espíritu que ella infundió.
Teresa escribió muy poco por iniciativa suya, muchas cartas, alguna poesía y anotaciones. Pero sus obras maestras son fruto de la obediencia a sus superiores, que veían el interés de que escribiera sus experiencias y enseñanzas. Y así comienza todos sus escritos mayores aceptando su encargo con obediencia, pero con notable esfuerzo por su parte. Nada te turbe
Escribir le supone un esfuerzo importante, lo hace, en ocasiones, ocupando la otra mano con la rueca, tal y como ella explica: “… casi hurtando el tiempo y con pena porque me estorbo de hilar y por estar en casa pobre y con hartas ocupaciones” (Vida 10,7)
La Inquisición vigiló muy de cerca sus escritos temiendo textos que incitaran a seguir el cisma iniciado en Europa, o se alejaran en algún punto de la recta doctrina. Muchos de sus textos están autocensurados, temiendo esta vigilancia. Su manuscrito “Meditaciones Sobre El Cantar de los Cantares” lo quemó ella misma por orden de su confesor, en una época en que estaba prohibida la difusión de las Sagradas Escrituras en romance.
Su vida es fiel reflejo de lo que avisaba a sus monjas: que las gracias recibidas en la oración son para darnos fuerza en servir a los demás. Aunque Teresa es conocida por lo elevado de las gracias místicas y visiones que recibe, su oración no la aparta del mundo, sino que hace que se entregue con especial fuerza y respaldo a las obras que le son encomendadas sufriendo en viajes, discusiones y continuas trabas, burlas y desplantes de sus contemporáneos.
Fue beatificada por Pablo V en 1614, canonizada por Gregorio XV en 1622, y nombrada doctora de la Iglesia Universal por Pablo VI en 1970. La primera mujer de las tres actuales doctoras de la Iglesia. Las otras son Santa Catalina de Siena y otra carmelita descalza: Santa Teresita del Niño Jesús.
A principios del siglo IV, vivía en Roma una mujer llamada Aglaé. Noble, rica, hermosa, y derrochadora gustaba de llamar la atención de sus conciudadanos y, para ello, no dudaba en ofrecer al pueblo festejos y espectáculos públicos que pagaba de su propio dinero. El mayordomo de Aglaé, llamado Bonifacio, vivía en pecado con ella. Realmente Bonifacio era esclavo y amante de Aglaé y aunque licencioso y disoluto, era también comedido, generoso, hospitalario y muy bondadoso con los pobres. Ninguno de los dos era cristiano.
Un día, Aglaé le pidió que fuese al oriente a traerle unas reliquias, porque —le explicó—..."he oído decir que quienes honran a los mártires de Cristo compartirán la gloria con ellos y los cristianos de Oriente se dejan torturar y matar por Cristo."
Bonifacio, que ya habría recibido la gracia de la conversión, le responde: “no regresaré sin reliquias de mártires, pero, si no hallara, ¿aceptarías mi propio cuerpo como una de ellas?” Aglais no le haría mucho caso y Bonifacio partió a su misión y en todo el viaje ayunaría, no bebería vino y haría oración.
En aquella época (hacia el 306 d.c) la Iglesia de Occidente atravesaba por un período de paz; en cambio, en Oriente, Galerio Maximiano y Maximino Daya continuaban la persecución iniciada por Diocleciano, con particular violencia en Cilicia (territorio que abarcaba la actual Turquía, norte de Chipre y parte de la península de Anatolia), donde gobernaba el salvaje Simplicio.
Bonifacio se dirigió a Tarso, capital de la provincia de Mersin (Cilicia), y fue directamente a ver al gobernador. Simplicio estaba en aquel momento inmerso en un un juicio contra veinte cristianos. Bonifacio corrió a reunirse con ellos y gritó: "¡Grande es el Dios de los cristianos! ¡Grande es el Dios de los mártires! Pedid por mí, siervos de Jesucristo, para que sea yo digno de acompañaros en la lucha contra el demonio".
El gobernador, furioso, le mandó arrestar y ordenó que le azotasen y le clavasen en las uñas astillas afiladas. Luego mando que le vertieran plomo ardiendo por la garganta, tormento del que salio ileso.
El pueblo, disgustado por la crueldad del gobernador, empezó a gritar: "¡Grande es el Dios de los cristianos!" Simplicio se retiró muy alarmado, ante la perspectiva de un levantamiento popular. Pero al día siguiente mandó llamar a Bonifacio y le condenó a morir en un caldero hirviente. Como el mártir saliese también ileso de la prueba, un soldado le cortó la cabeza. Los criados de Bonifacio compraron su cuerpo, lo embalsamaron y lo llevaron consigo a Roma. Aglaé salió a recibirlo en la Vía Latina, a un kilómetro de Roma, a la cabeza de un grupo de amigos que portaban antorchas. Ahí mismo erigió un santuario donde quedaron depositadas las reliquias de su mayordomo. Al morir Aglaé quince años después (pasados en completa penitencia) fue enterrada junto a él. Sin embargo las reliquias se perdieron con el tiempo, y la devoción decayó, hasta el punto que la iglesia pasó a llamarse "de San Alejo" (en lugar de San Bonifacio), al trasladarse allí las veneradas reliquias de este otro santo. Actualmente la Basílica lleva el nombre de ambos santos San Bonifacio y San Alejo.
BASÍLICA DE LOS SANTOS BONIFACIO Y ALEJO (Roma)
Aunque su martirio tuvo lugar hacia año 306, el culto de San Bonifacio de Tarso data solamente del siglo IX. San Bonifacio es el Patrón de Carcaixent.
El valle de Aguas Vivas, llamado así por la abundancia de fuentes que en él había, dio su nombre a la Patrona de Carcaixent, al hallarse una imagen de la Virgen en los dominios de un Monasterio de religiosos agustinos del mismo nombre (Monasterio de Aguas Vivas) enclavado también en este mismo valle hace cientos de años.
Según la tradición, la Virgen de Aguas Vivas fue traída desde Africa por S. Donato (discípulo de S. Agustín) y fue depositada en un monasterio servetano, del que hay fundada creencia que fue el de Aguas Vivas (aunque también se apunta a que fuera el monasterio alzireño de la Murta el autentico monasterio fundado por San Donato en el siglo V).
Se cree que la Virgen fue venerada en el Monasterio de Aguas Vivas hasta el año 826, año en que fue enterrada en las tierras del mismo valle, por temor a que los moros la profanasen. Y así oculta en la tierra, permaneció hasta el 16 de Octubre de 1250 en que un sirviente del Convento notó mientras araba que los bueyes se arrodillaban y al levantar el arado vió con sorpresa la venerada Imagen.
El criado corrió a comunicarlo a la Comunidad de religiosos, los cuales organizaron una procesión y la llevaron a su monasterio para depositarla en el altar mayor y entonar un solemne Te Deum en acción de gracias.
El monasterio recibió a lo largo de los años numerosas donaciones, al tiempo que la Santísima Virgen recibía culto en este Convento hasta 1835, año en que la Comunidad de religiosos fue suprimida. Realmente la comunidad de religiosos comenzó a dispersarse con la invasión de los moros y más tarde con la llegada de los franceses.
En la actualidad, adosado al tronco del olivo bajo el cual fue hallada la Virgen, hay un monumento de piedra construido por la baronesa de Casanova, en el que se hace memoria del suceso.
Un any més, com cada 12 d' octubre ha tingut lloc la tradicional romeria a peu fins al Camp de l' Olivera de la Mare de Déu, en la Vall d'Aigües Vives, on després d´esmorzar i reposar forces s´ha escenificat l' emotiu descobriment de la imatge de la Mare de Déu amb un text de Soler i Estruch i tot seguit una missa de campanya concelebrada pel nostre capellà rector D. Jose Miguel Peris, el nostre vicari D. Carlos Bou, D. Juan Castelló D. Jose Mª Catalá.
A les 17:30 de la vesprada la imatge de la Patrona de Carcaixent va tornar al seu poble en la tradicional romeria automobilística fins a la Parròquia de Sant Francesc de Paula i Sant Antoni de Pàdua (Muntanyeta). Des de ací una romeria l'acompanyva a peu fins a la Parròquia de l'Assumpció.
Com ja es costum, la comitiva va fer una parada en la seu de la nostra Confraria, al carrer Murillo, on Pepa, la nostra germana i Clavariesa Major va ser l´encarregada de ofrenar un ram de flors la Mare de Déu.
A continuació la comitiva ha acompanyant l´imatge de la nostra patrona fins a la Parróquia de l´Assumpció de Carcaixent on quedarà en la capella la resta de l'any.
Com sempre, esperem que ens acompanyeu l´any que ve¡¡